Residencia de estudiantes ETSAV

Edificio de 57 viviendas para estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés, de la Universidad Politécnica de Cataluña situada en Sant Cugat. Este edificio muestra la unión entre sostenibilidad y construcción industrializada, donde el factor ambiental ha jugado un papel clave en las estrategias seguidas, con el cumplimiento de la certificación suiza Minergie como punto de partida, y que le ha valido Tres Hojas de la herramienta de evaluación VERDE y una calificación energética A, reduciendo la demanda energética en un 60%.

El edificio se emplaza dentro de la parcela que ocupa la ETSAV (uso de suelo equipamiento de tipo educativo). Dado que se trata de la ampliación del campus, se propone que los servicios de gestión de agua y energía de los distintos edificios se interrelacionen entre sí con el fin de optimizar su funcionamiento global.

La posición del nuevo edificio pretende mantener el equilibrio entre los edificios existentes y los espacios exteriores, así como priorizar la relación directa entre las viviendas y el campus con el terreno, propiciando el uso de los espacios exteriores y los recorridos horizontales, adaptados y sin ascensores.

La obra se caracteriza arquitectónicamente por dos aspectos que inciden en los criterios de diseño. El primero es la disposición de las viviendas con un gran patio central donde, a modo de gran salón, se desarrollará la vida comunal. Este espacio central de 1.000 m2 se cubrirá con cerramientos de invernadero, convirtiéndolo en un atrio, un ‘espacio intermedio’, bioclimatizado, que permitirá mejorar la eficiencia energética del edificio y albergar usos colectivos.

El segundo aspecto es la utilización de un sistema constructivo industrializado. El proyecto se resuelve a partir d un módulo de vivienda prefabricada y de sistemas constructivos coherentes con un montaje en taller, intentando llevar esta lógica industrial al límite de sus posibilidades. La industrialización permite ahorrar tiempo, mejorar las garantías de control de ejecución, implantar sistemas en seco y minimizar los residuos del proceso de obra. En total se fabricaron 62 módulos, de los cuales 57 son de la misma tipología de vivienda, y 5 corresponden a módulos especiales destinados a usos comunitarios y accesos.

Una de las ventajas de la construcción industrializada radica en los tiempos de ejecución, ya que se pueden ser más rápidos en su ejecución material y además se permite el solapamiento de tareas simultáneas en taller y en obra. El tiempo de la construcción se desarrolló en estas fases: 2 meses de trabajos in situ (cimentaciones, saneamiento, instalaciones generales, etc.), 2 meses de producción de módulos en el taller, 2 semanas de transporte y ensamblaje de los módulos en obra y 3 meses de acabados generales (cubierta, detalles de fachada, urbanización, etc.); quedando pendiente la cubrición del atrio con invernaderos que está previsto se ejecute próximamente.

En el siguiente vídeo Fabián López, de Societat Orgànica, hace algunas reflexiones sobre el proceso de concepción del edificio desde el punto de vista de la energía.


Se apuesta por cubrir el atrio central como un invernadero, solución económica con la que consiguieron reducir el factor de forma del edificio, sin perder cualidades de ventilación, espacio y luz natural. Estas características han posibilitado que se mantengan condiciones de confort en su interior (10º - 20ºC). La mejora de las condiciones microclimáticas del atrio reducirán directamente la demanda de climatización en las viviendas. Se tiene previsto un ciclo de ventilaciones que serán las mínimas normativas, para la renovación de aire desde el espacio atemperado. Esta solución reducirá considerablemente las perdidas térmicas por ventilación, permitiendo que el rendimiento sea igual al de un recuperador de calor, pero en este caso con tecnología totalmente convencional.

El edificio ha sido diseñado según las prescripciones típicas de un estándar de eficiencia energética: alta estanqueidad al aire (membranas paraviento- transpirables Tyvek y ventanas clase 3) y una baja conductividad térmica en toda su envolvente (cubierta U=0,26, fachadas U=0,31, soleras U=0,33 y ventanas de madera, con vidrio bajo emisivo U=1,4). Se han minimizando los puentes térmicos en todas las pieles exteriores menos en las fachadas al atrio, donde se han aceptado soluciones menos exigentes, donde las pérdidas por transmisión eran menores.

En verano el edificio utiliza las siguientes estrategias para reducir casi a 0 las necesidades de refrigeración: protecciones solares en el atrio y en los módulos, aprovechamiento de la inercia térmica del interior de los módulos (hormigón visto) y de la cubierta vegetal, hiperaislamiento, atenuación de la radiación solar directa mediante vegetación en la fachada y en la cubierta, y ventilación natural cruzada en las viviendas y en el atrio con apoyo de refrescamiento vegetal en atrio y fachadas.

SISTEMAS ACTIVOS

Para cubrir la demanda de energía se ha llevado a cabo una división del sistema de producción energético. Por un lado, la calefacción funciona bajo un modelo de circuito cerrado y centralizado que amplía la instalación existente en la ETSAV, y que solo funcionará en los periodos fríos del año, con una difusión por aire mediante Fan-coil.

La producción de ACS de la residencia, se realiza mediante un sistema autónomo a través de microcogeneración. El calor residual de la microcogeneración produce la electricidad equivalente a todo el consumo eléctrico colectivo del edificio. Para los consumos individuales de cada vivienda se utiliza el sistema Leako que integra y contabiliza los consumos reales de calefacción, ACS, agua y electricidad de cada vivienda, a la vez que transfiere información de estos consumos on line.

EMISIONES MATERIALES

Se ha buscado desarrollar la idea de edificio “no acabado”, donde los materiales se han dejado en bruto y sin tratamientos, lo que ha tenido una incidencia determinante en la reducción del impacto ambiental simplemente por el hecho de utilizar menos recursos materiales.

En la mayoría de los sistemas industrializados el impacto ambiental (consumo de energía, generación de residuos y emisiones de CO2 de producción de materiales) suele ser mayor que en la construcción convencional. En este caso, gracias a la aplicación de criterios de cierre del ciclo de los materiales al ciclo de vida del edificio, se han reducido las emisiones de CO2 un 25% (en fase de producción) y hasta un 75% en la generación de residuos (en fase de construcción).

Algunos de los criterios empleados son: disminución del uso de materiales por unidad de servicio, sustitución de los productos habituales por reciclados y reciclables, juntas secas y reversibles, mayor durabilidad de la estructura. El edificio al final de su ciclo de vida, podrá ser enteramente desmontado, los módulos de hormigón y los otros componentes podrían ser reutilizados.

El proyecto dispone de red separativa de aguas pluviales, que se almacenan en un depósito enterrado dimensionado para cubrir toda la demanda de agua de riego del edificio. También dispone de una red separativa de aguas grises, reutilizando el agua de las duchas para las descargas de inodoro.

Estas estrategias de reutilización, sumadas a una reducción de la demanda mediante sistemas más eficientes (aireadores en grifos, descargas de menor caudal en inodoros, jardinería de plantación autóctona y de bajo mantenimiento) permiten reducir el consumo del edificio en agua potable hasta 2.070 m3/año.

Las redes de aguas pluviales y grises del nuevo edificio han quedado preparadas para una futura conexión con el resto del equipamiento. De esta manera se podrán aprovechar también las aguas reutilizadas para cubrir la demanda de agua de inodoros de la escuela.

El proyecto ha obtenido la categoría A en la certificación energética obligatoria (simulación con CALENER), consiguiendo una disminución del consumo energético del 60% respecto del estándar.

Paralelamente se ha tramitado la certificación Suiza Minergie, según la cual, una vez se haya instalado el invernadero, el proyecto cumplirá con el estándar al conseguir un consumo de energía primaria previsto de 33,8 kWh/m2año, inferior a los 38 kWh/m2año exigidos por el estándar.

Por otro lado, el proyecto también ha sido evaluado con la herramienta de certificación de calidad ambiental de edificios VERDE de GBC España, consiguiendo 2,65 puntos, el equivalente a tres hojas, que representa la máxima distinción que se ha conseguido a fecha de hoy en España.

Arquitectos

H Arquitectes y dataAE

Arquitecto técnico

Aleix Enguix - Constructora d'Aro

Emplazamiento

Sant Cugat del Vallès (Barcelona)

Año de construcción

2009-2012

Uso del edificio

Equipamiento público - Residencial

Tipo de promoción

Pública