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Salud

La persona urbana se pasa un 90% de su vida viviendo, trabajando o relacionándose dentro de los edificios. Así pues, es necesario considerar los efectos que pueden tener algunas prácticas constructivas o la utilización de algunos materiales sobre la salud.

La calidad del aire

Se debe evitar la utilización de productos que contengan compuestos orgánicos volátiles (COV). Principalmente los encontraremos en pinturas, barnices, moquetas y cortinas. Es importante realizar un buen mantenimiento de las instalaciones de climatización, limpiando a menudo los filtros y los conductos para evitar la propagación de polvo y varios agentes alergénico en el aire. En espacios donde se produzca mucho polvo se deberán instalar sistemas de ventilación específicos para extraerlo. Otro de los factores que más malogran la calidad del aire es el humo del tabaco. Se calcula que por cada cigarro que se fuma hacen falta 100 m3 de aire fresco para eliminar sus efectos. La ventilación natural es preferible a la mecánica, y si se utiliza la mecánica se debe poder medir la calidad del aire que se está haciendo recircular. Aun cuando para mejorar la eficiencia energética del edificio se recomienda hacer recircular una parte importante del aire climatizado, si tenemos en cuenta la salud la recomendación es justo la contraria: debemos procurar abastecer el edificio con aire limpio del exterior.

El ruido

El ruido es uno de los problemas que más preocupa a los usuarios de los edificios y conseguir un adecuado confort acústico presenta varias dificultades. El exceso de ruido que se produce cerca de las vías del tren, carreteras muy transitadas o zonas próximas a los aeropuertos, produce un gran disconfort, que puede tener implicaciones serias sobre el organismo, como desórdenes del sistema nervioso autónomo, carencia de concentración y trastornos del sueño. A pesar de ello, hace falta remarcar que la ausencia absoluta de ruido puede provocar trastornos similares; por lo tanto es importante remarcar que para conseguir confort acústico hace falta mantener una cierta relación entre el interior del edificio y el exterior; no se puede aislar completamente.

Cuando hay un exceso de ruido lo más recomendable es eliminar la fuente, pero esta solución en muchos casos no está al alcance del usuario del edificio. En estos casos hace falta mejorar el aislamiento acústico y se puede hacer de varias maneras:

  • Aislamiento por masa: Duplicar la masa del cerramiento permite una mejora teórica de 6 dB en el aislamiento en la mayoría de casos.
  • Aislamiento por sandwich: Al colocar un material flexible entre dos hojas del cierre hacemos que el elemento flexible impida la vibración de las hojas rígidas. Se debe tener en cuenta que el elemento flexible se debe mantener en contacto con las paredes.

El entorno

Trabajar todo el día sin percibir los cambios de la iluminación natural o estar en un entorno opresivo puede ocasionar estrés laboral. Un ambiente saludable va ineludiblemente atado a la interacción entre el interior y el exterior del edificio. Se debe procurar que la luz exterior entre dentro del edificio, y que exista contacto visual entre el interior y el exterior.

La salud depende en gran parte del estado de la mente, y unos colores adecuados y la presencia de plantas interiores o vegetación exterior ayuda a crear un ambiente muy estimulante y confortable. La influencia de los colores varía bastante dependiendo de diversos factores, como la funcionalidad del espacio o la cultura. Así, unos colores muy vivos, como rojos y amarillos, pueden parecernos agradables en una tienda pero crearnos ansiedad en una oficina.

Aunque se ha comprobado que con el paso del tiempo la percepción que tenemos de los colores varía, en general se considera que los colores fríos (azules, verdes…) aportan serenidad pero hacen que un espacio sea menos acogedor, y los colores cálidos (rojos, naranjas…) crean el efecto contrario.

Los materiales

La mayoría de materiales de la construcción naturales son más sanos que sus sustitutos artificiales. La razón por la cual se utilizan poco acostumbra a ser su elevado precio o las inferiores características técnicas, principalmente la inferior durabilidad de algunos de ellos. De todos modos, cada vez adquiere más importancia el factor salud y esto los está impulsando nuevamente al mercado.

Entre los muchos materiales disponibles podemos destacar:

  • Aislamientos orgánicos: Están hechos de fibras vegetales o lana de oveja, no son tóxicos y no desprenden sustancias químicas. En algunos casos pueden ser menos durables que otros aislantes artificiales; por lo tanto se deberá tener un cuidado especial en los detalles constructivos para evitar su exposición a la humedad.
  • Pinturas al agua: Se caracterizan por no utilizar aceites como base de la pintura; por lo tanto no son tóxicas.
  • Tierra: La construcción en tierra todavía es muy habitual en varios países, y tiene la ventaja de ser un material producido con muy poca energía, no tóxico y de gran durabilidad si se utiliza correctamente.
  • Madera: Es un material autorenovable que se produce con muy poca energía y tiene un gran atractivo estético. Se debe comprobar que tenga una certificación que asegure su procedencia de explotaciones forestales controladas.